para mí, la única culpa que siempre llevaré encima será la culpa de haber abandonado a mis mascotas. ellos me dieron todo y confiaron en mí y yo los desilucioné profundamente. no hay nada que me pueda pesar más.
tuve que desarrollar un amor por el desorden y el desconcierto, ver la realidad como un vasto enigma para ser abordado con alegría, no con temor sino con una fascinación inagotable.
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