Me imagino que tu soñaste todo lo que yo sueño pero antes de
mi. Siempre he disfrutado de la soledad y de los pensamientos libres. Me imagino cómo eras de niña, con
rulos y una carita blanca y tierna como la leche. Jugando con la tierra y con
los perros. Me imagino que siempre has querido vivir en el campo. Ojalá te
hubiese conocido desde siempre, ojalá hubieses sido mi vecina o mi compañera
del jardín. Quizás serías la única persona de la que me acordaría de esos
tiempos, porque la verdad es que nadie pudo incrustarse en mi memoria. Nunca te veré dormir ni comeré más que una ensalada preparada por ti y
nunca escucharé tus sonidos matinales ni sabré cómo te gusta el café, y esa duda me hace feliz y triste al mismo tiempo. Pienso
que debimos toparnos en alguna parte alguna vez. En el supermercado o en la
calle o en alguna plaza, o al menos en otra vida debí haberte visto y anclarte
en mi memoria eterna. Esa memoria que no existe en este tiempo, sino que solo
existe en todos los tiempos. Esa memoria que no muere con mi carne.
viernes, enero 17
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1 comentario:
Que la raja lo que escribiste. Ni sé como llegué aquí ni si volveré a encontrarlo. Digamos que el nombre del blog no ayuda a memorizarlo fácilmente.
Supongo que esto es una especie de tu diario de vida?, cuentos cortos?, expresión a la nada?, como sea, me gustaría tomar tus palabras y hacerlas mías todas las veces en que pienso que encontré a mi persona caminando por la calle, y cruza y nada, ya fue. Quizás cuantas almas gemelas con memorias pérdidas y sentimientos residuales que no se borran ni con la carne anden sueltas. Supongo q ese es mi sentimiento constante de que algo falta. O quizás no, pero sueña poético pensarlo. me gustó tu lo que sea que sea esto.
Saludos desde algún lugar de stgo city.
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