miércoles, diciembre 4

Yo estaba tratando de entender la vida y todas sus fisuras, y el tiempo se me iba en la permanente indecisión de hacer o no hacer, en solo detenerme a mirar a las personas de la calle y pensar en qué escribiría sobre ellos más adelante, las cosas que haría, los edificios del centro, me dí cuenta que de todas las cientos de veces que pasé por esas calles nunca había mirado realmente cómo eran los edificios del centro de mi cabeza para arriba, y resultaron ser impresionantes y me remontaron a sus épocas pasadas y me sentí parte de una sociedad distinta, antigua, conciente de su antiguedad, y por ende también consciente de su fugacidad. cuando uno intenta entender la vida, siempre lo que viene es una serie de caóticas contradicciones y luego viene la libertad. yo aún me mantengo en las contradicciones. puede que sea esta misma duda lo que más me hace alegrarme de estar vivo. el mundo siempre fue para mí un espacio demasiado complejo y mi lugar nunca estuvo claro dentro de él. salvo la pura convicción de que quería ser una persona de luz. iluminarme. ir hacia la verdad.

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