Seguirán habiendo guerras y discusiones y mal entendidos y asesinatos y delincuencia, y todas las personas seguirán caminado por su propio camino, a veces creyendo que es un camino que no se hace solo, y puede que sea cierto, que algunos avancen hasta el final de la mano de otro, en medio de esta vida demasiado absurda y demasiado azarosa, entonces, dónde estamos nosotros, yo no pretendo situarme en ninguna parte más que en mi día a día, lo que está por detrás y lo que está por delante me da igual, no me fío en eso del futuro, no me importan las cosas que hayan pasado, me importa lo que está sucediendo ahora, “siempre es una palabra que no está permitida a los hombres” decía Borges, y yo pienso que es verdad, lo que dura para siempre es aquello que no se desintegra y nosotros somos seres humanos y nos comen los gusanos y nos convertimos en tierra al fin y al cabo, si construyo un edificio quiero construirlo hasta el final, hasta que llegue el terremoto que de fin al mundo y mi edificio entonces se derrumbe como todo alrededor, hasta que no llegue ese día seguiré poniendo estos ladrillos uno apilado sobre otro, mirando como todo lo demás se hace más pequeño desde la altura, en un vértigo que no creo todas las personas sean capaces de experimentar alguna vez.
lunes, junio 13
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