lunes, junio 28


Está bien que te alejes de mi, pienso que tal vez todos deberían hacerlo. No estoy situada en el lugar indicado ni en el momento preciso. No puedo soportar al mundo, al mundo a partir de ti. Verte con otra gente, saber que dormirás con otros, saber que no poseo nada más que a mi mismo y eso es realmente más aterrador aún, si al menos pudiera alejarme de mí y verlo todo desde afuera. Egoísmo era la palabra en la que menos podía pensar antes a partir de mi imagen. Ahora la llevo en la piel a la fuerza, o algo así. Quiero decir que estoy desarmado. No tengo armas para pelear en contra de mis pensamientos. Me consumen. Me ahogo en todos estos vasos de agua, no sigo tus consejos, nunca he podido seguir consejos de nadie, por más que pretenda la seguridad y la tranquilidad lo único que consigo es revoltijos sin sentido que se me repiten como olas traídas por la marea de esa playa a la que fuimos el fin de semana pasado, donde nadie se bañaba y los pescadores no pescaban absolutamente nada y yo te miraba y pensaba que quería quedarme a vivir ahí para siempre, para no tener que volver a este mundo infectado de convenciones y personas que exigen algo de ti como si yo les debiera alguna cosa.

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