Qué extraña fe en el pasado. Sus recuerdos son infalibles. El nombre de los perros y el nombre de sus dueños, los números de los autobuses camino del colegio y el color de todos los zapatos que tuvo de niña. Una memoria inquietante, en cualquier caso. Puedo librarme de todos mis fantasmas y aún estaré a merced de los suyos. Si le extrajeran una bala, la llevaría para siempre colgada al cuello. Ella misma me lo ha dicho.
miércoles, junio 2
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