jueves, agosto 23

me gusta cassavetes porque sus personajes están locos y no encajan con las normas de la sociedad. porque toda la gente en realidad, está loca. y no encaja. y esas son las realidades que me gustan, que me interesan, las que se forman a partir de la desarticulación de los prototipos y estereotipos y de todo eso de hacer lo que todos esperan de ti, la realidad que se forma cuando alguien comienza a ser honesto, realmente honesto, cuando la gente no acepta, no quiere aceptar un comportamiento establecido, y se sale de todo y choca y odia y se enamora a la vez. porque cassavetes sabe que la vida es una contradicción no resuelta. Antes, cuando solo me sonaba el nombre John Cassavetes, me sonaba a un nombre de un director antiguo norteamericano, lento y aburrido y tal vez incluso en blanco y negro, como Godard, o Rhomer, o que se yo. Y ahora el nombre John Cassavetes me dice practicamente lo que quiero de la vida, o más bien, lo que es la vida para mi. Las películas no tienen tiempo, parecen estar sucediendo en el mismo instante en que las ves. No son los años sesenta, tal vez nos parece que son los años sesenta porque ese mueble tiene un estilo sónico, pero está pasando un veinteseis de octubre de un 2012. Por qué sucede esto con Cassavetes, por qué no sucede con otros directores, por qué esos diálogos, esos diálogos, qué me pasa con esos diálogos, no son seguramente una conversación que yo tendría, sino una reflexión que me gustaría haber escrito y, por qué no, haberle comentado a mi novia, o gritando incluso, igual como Seymour Moskowitz le grita a Minnie Moore que eso es lo que ocurre cuando se ama, se dan cabezazos en la pared, se es ridículo, y luego se corta el bigote

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