jueves, agosto 23

escribir una novela personal. que hable de cuando uno está solo, en la pieza, o en la calle, o en la bicicleta, o en el supermercado esperando en la fila para pagar el pan. que hable de las cosas que uno piensa, de lo que nadie cree que tú piensas, de cuando lo estás pensando, del conocimiento que vas acumulando cada vez que caminas, y que luego la mitad se esfuma por los aires y la otra mitad pasa a formar parte de ti mismo. pero que no hable de mi vida, sino de la vida de todos. de las relaciones. lo profundo y complicado que puede llegar a ser una persona. cuando te ries solo, o cuando pasa un día entero en el que no sales de tu departamento. mientras esperas a que llegue tu novia del trabajo. quizás te tomas una cerveza después de almuerzo, o antes de almuerzo. a veces me paso mucho rato mirando las plantas. y nunca han crecido demasiado. por lo menos las debo mirar diez veces al día. mientras espero que el agua hierva para hacerme un café, voy y me paro a mirar los maceteros de la ventana. no les hablo, solo los miro, los cambio de lugar, los riego, les echo más tierra. me gusta sentir que aprovecho el tiempo muerto que hay dentro de la espera de las cosas. por ejemplo, mientras se tira la cadena, en la casa de mi mamá, mientras mantenía apretada la cadena del baño tenía que intentar ordenar la mayor cantidad de cosas que estaban sobre el mueble, ponerlas en su lugar. porque ese baño era siempre un asco, y entonces en ese tiempo muerto de tirar la cadena era como ganar tiempo para otra cosa. aunque esa otra cosa no fuese nada más que acostarme en la cama. no hay nada que me angustie más que el tiempo muerto. pensar en el tiempo es pensar en la muerte, en lo cerca que estás de ella minuto a minuto. en las cosas que se van. en las personas que nunca volverás a ver. en las palabras que no dijiste. si hubiese desperdiciado cada tiempo muerto como desperdicié algunos valiosos momentos de mi vida... entonces la angustia me comería la piel y la grasa y los músculos hasta dejarme convertido en tierra. y no es que no me guste la idea de convertirme en tierra. convertirme en tierra es, de hecho, la única idea que me gusta acerca de la muerte.

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