Todo llegará. Déjame hacer mis planes. Los días tienen los bordes afilados como una lata de atún y el cielo cuelga de un gancho de carnicero. Nada de suerte para hoy. Así son los días en el cuarto. Cajas fuertes cerradas por dentro. Me siento francamente bien con mis sueños de cerveza. He aprendido a ordenar mis discos favoritos y sé cuándo falta alguno. Necesito un consejo tanto como necesito la sífilis. Puedo estar sólo más tiempo del que nadie puede imaginar. Cuando salga de aquí seré el único hombre para la chica rubia, y ella nunca comerá nada que yo no le dé, y yo nunca le daré veneno sin antídoto. Viviremos juntos, dormiremos juntos y nunca le abriremos la puerta a extraños. En navidad organizaremos defensas antiaéreas para los regalos que no sean nuestros. No tendremos amigos y yo dispararé sobre sus enemigos y ella contra los míos indistintamente. Por las mañanas la dejaré dormir. Las cicatrices de nuestros golpes nunca durarán más de una semana. Para cuando las desgracias vengan a visitarnos ya nos habremos mudado. Lavaré los platos y beberé cerveza mientras espero a que vuelva del trabajo. Cuando me pregunte cómo me ha ido siempre diré que todo ha ido bien y ella nunca sabrá cuándo miento.
sábado, marzo 26
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