sábado, julio 31

Al comienzo pensaba que esto había venido a mí como la suerte que me debían, como un nuevo continente inexplorado en el que encontraría todo lo que no existía en mi vida pasada y que posiblemente podría llenar los vacíos que me gritaban dentro, eso que no ocurría y que esperaba venir como quien espera a un mesías o al único doctor en el mundo capaz de curarte una enfermedad mortal. Lo pensé así y estuve feliz por un tiempo, viéndolo todo desde este ángulo que era una esperanza ciega y una imagen subjetiva que construí a partir de hechos aislados y extremadamente banales que hubiesen podido interpretarse de cualquier forma.

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