De todas formas, creo que lo que uno se inventa es más real que lo que a uno le pasa. Al fin y al cabo, lo que a uno le pasa no deja de ser un accidente.
tuve que desarrollar un amor por el desorden y el desconcierto, ver la realidad como un vasto enigma para ser abordado con alegría, no con temor sino con una fascinación inagotable.
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