domingo, diciembre 5

Todo es relativo. El error de aquí es verdad allá. La verdad de este lado es falsedad en el otro. Todos los principios son contradictorios en sí mismos; toda la metafísica no es más que la transcripción en diversos lenguajes, de dos o tres fórmulas generales, y éstas se reducen siempre a alguna unidad mística — a un único que no se comprende, que no es nada, que no significa nada.
Se fabrican las filosofías para justificar nuestros prejuicios, nuestros sentimientos, las necesidades, aun las bajas, de nuestra vida: traduzcamos de nuevo la filosofia a términos de vida y veremos ante nosotros una semejanza con la metafísica de los cerdos, esbozada por Carlyle. La única realidad es el presente y mande al diablo las fórmulas y las fes. Es menester librarse de estas costras de viejas enfermedades: que cada cual se libre a sí mismo, que crea en sí mismo y en el momento fugaz, que precisamente porque huye resulta bello.

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