Me lleva de la mano, la aprieta. Camino a su lado sin miedo. Dentro de mí centellean las estrellas; dentro de mí, una gran bóveda azul donde hace un momento batían los motores furiosamente.
tuve que desarrollar un amor por el desorden y el desconcierto, ver la realidad como un vasto enigma para ser abordado con alegría, no con temor sino con una fascinación inagotable.
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